Los síntomas más frecuentes y reconocibles cuando el filtro antipartículas esta sucio pueden ser:

  • La falta de potencia.
  • El aumento del consumo de combustible

La salud del filtro depende directamente de la forma de conducción y del uso del vehículo.

Evidentemente, cuando el filtro está en su limite de suciedad u obstruido, se encenderá el piloto de alerta de avería en el cuadro de luces del automóvil.

Lo normal es que, el filtro (FAP) necesite una limpieza, al menos, cada 150.000km o 200.000 kilómetros, esto si cuidamos el modo de conducción y no interfieren otros problemas mecánicos. Aunque siempre es aconsejable estar atentos a los síntomas antes mencionados, mayor consumo de combustible o pérdida de potencia.

Es un tema serío, un filtro obstruido puede ocasionar averías graves

Conducir con el filtro sucio puede provocar otros problemas más graves en el motor del coche. Por ejemplo problemas en la eficiencia del vehículo, fugas de aceite, carbonización del aceite dentro del turbo, daños mecánicos en las piezas internas de fricción y fugas de los gases de escape desde el turbo.

Limpiar y regenerar el FAP

Reparar los filtros FAP o DPF